Ciertamente, en cada área del quehacer humano podemos encontrar héroes con gloriosas hazañas y abnegadas acciones. Sin embargo, se está reconociendo, paulatinamente, la aparición de un nuevo tipo: aquellos que entregan todas sus capacidades, y a veces más de lo que pueden manejar, con tal de captar una oportunidad que les permita lograr el éxito empresarial. Estos nuevos protagonistas son los emprendedores tecnológicos.

Cuando se habla de emprendimiento tecnológico en países como el nuestro -donde estamos lejos de presentar el síntoma del “pobre niño rico”- surge, de manera espontánea, la búsqueda de oportunidades para pavimentar el largo camino al éxito empresarial.

La senda del emprendedor tecnológico, metafóricamente, es muy similar al camino que debían sortear los gladiadores de comienzos de la era cristiana para llegar al éxito de su carrera.

De hecho, una comparación entre el gladiador y su símil emprendedor arrojaría que, así como el gladiador tenía la imperiosa necesidad de crear innovadoras tácticas de combate, nuestro nuevo estereotipo tiene la misma obligación, pero en desarrollar productos innovadores junto a tácticas para tomar las mejores oportunidades comerciales y financieras; tarea compartida en el inicio –generalmente- con incubadoras, las que dejan esta labor en manos de los futuros empresarios a medida que éstos maduran.

Siguiendo con esta analogía, el gladiador debía no ser sólo experto en combate, sino que también innovar en el uso de las armas y en la aplicación de las tácticas diseñadas, lo que para nuestros emprendedores se convierte en la necesidad de complementar su expertise, mayoritariamente en el área técnica, con aptitudes de liderazgo, carisma y conocimientos de modelos de inversión y financiamiento.

Es así como el emprendedor va sorteando los distintos anfiteatros y coliseos de financiamiento y rondas de inversionistas; reinventando su negocio diariamente para diferenciarse de sus competidores y lograr la empatía del público; validando en cada una de las acciones, su innovación para lograr finalmente el éxito que le entregue la espada roma, símbolo de la liberación e independencia de su vida como gladiador tecnológico, lo que convierte a su negocio en una empresa consolidada, reconocida y valorizada en el mercado.

Este es el camino de nuestros héroes tecnológicos, quienes tienen las ansias y ambición de llegar al gran coliseo romano de nuestro tiempo: Silicon Valley, lugar de residencia de los mejores gladiadores en la actualidad.

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